Sombras y luces de la visita de Juan Carlos I

Juan Carlos I ha pasado cinco días en España rodeado de una profunda expectación mediática, después de 654 días viviendo en Abu Dabi, adonde regresa en el mismo avión privado en el que aterrizó el jueves pasado en el aeropuerto de Peinador en Vigo. Un viaje plagado de incógnitas como, por el ejemplo, el pagador de ese vuelo que siguieron miles de personas a través de una web especializada. Fuentes del entorno del rey emérito señalan que la nave la ofreció el jeque emir de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed, para dar a Juan Carlos I libertad de movimientos. Tampoco se ha precisado la envergadura del dispositivo especial para este retorno. Ni la Casa del Rey, ni la Delegación del Gobierno en Galicia, ni el Ayuntamiento de Sanxenxo (Pontevedra), donde se alojó, han dado detalles, solo indican que su incremento sobre lo habitual fue mínimo. En seguridad, los cuatro agentes habituales pasaron a ser ocho. Otro de los interrogantes es el beneficio que el Real Náutico de Sanxenxo y el Ayuntamiento de la localidad pontevedresa han obtenido de la campaña mediática. Por ello, ambos estamentos ya han encargado que los calcule a la empresa multinacional Kantar, de medición de proyección.

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