La raya entre ganar solo, perder o despeñarse

La noche del 2 de diciembre de 2018 el entonces presidente del PP, Pablo Casado, se felicitó por el resultado de las elecciones andaluzas. Desde hacía muchos años no habían sido tan malos para su partido en Andalucía, pero tan sorprendente alegría se sostenía en la mera suma de bloques. El PSOE, liderado por Susana Díaz, había ganado las elecciones, sí, pero no tenía con quien sumar. No le daba con las izquierdas andaluzas ni tampoco con Ciudadanos, compañeros de coalición hasta pocas semanas antes. El PP pudo formar Gobierno contra todo pronóstico y Juan Manuel Moreno Bonilla fue investido presidente con los votos de Ciudadanos y Vox. Enseguida, se enterró el pésimo resultado del PP y el foco se puso en el perdedor. Gana el que puede gobernar y después de 36 años de gobiernos consecutivos, el PSOE pasaba a la oposición con 33 escaños. Bajar de ese resultado en las elecciones del 19 de junio significa que se añada a la imposibilidad de gobernar, ya asumida, la gravedad de que pueda ser el preludio de derrotas socialistas.

Seguir leyendo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.