Marruecos alentó una ofensiva “judicial y mediática” contra el líder del Polisario, según el CNI

Durante la crisis diplomática entre España y Marruecos por la acogida al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, los servicios de inteligencia marroquíes activaron una doble estrategia “judicial y mediática” con el fin de “acosar” a Gali y “dificultar su movilidad”, así como “crear un estado de opinión en la prensa [española] afín a sus intereses”. Así lo afirma un informe “reservado” del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) al que ha tenido acceso EL PAÍS. El documento, fechado el 24 de junio del año pasado, asegura que Rabat empleó “bastantes recursos, incluso económicos”, en “reactivar todas las denuncias y demandas” interpuestas ante la Justicia española contra el Frente Polisario y su líder, “además de otras [denuncias] nuevas”, y en “movilizar a la colonia marroquí” para que se manifestara contra de la decisión de acoger a Gali en un hospital de Logroño tras contraer covid. El objetivo era “presionar al Gobierno de España para conseguir un posicionamiento favorable a Marruecos en el contencioso del Sáhara Occidental”, concluye informe.

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Tres ministros declinan pronunciarse sobre los documentos

Los ministros de Presidencia, Félix Bolaños; Defensa, Margarita Robles; e Interior, Fernando Grande-Marlaska evitaron este lunes comentar el contenido del informe del CNI que, el 18 de mayo del año pasado, concluía que la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta del día anterior formaba parte de la estrategia de “presión” de Rabat para que España modificase su posición de neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental. Bolaños y Robles se han escudado en el carácter reservado de estos documentos. “Todos los informes que emite el Centro Nacional de Inteligencia son secretos por ley y, por tanto, ningún comentario puedo hacer al respecto”, ha afirmado Bolaños. Unas horas antes, Robles, en una entrevista en Telecinco, había incidido en la misma idea y defendido el trabajo «serio y riguroso» del CNI. Por su parte, Grande-Marlaska, en un acto en Santiago de Compostela, ha defendido la relación con Rabat: “Las relaciones con Marruecos son de una lealtad, de una fiabilidad y de una fraternidad importantísimas, estratégicas”. Miembros de su departamento integrarán la delegación interministerial de España que se reunirá este martes, en Madrid, con representantes marroquíes para fijar “el calendario de finalización del proceso de normalización de la circulación de personas y mercancías” por las fronteras de Ceuta y Melilla.  
Grande-Marlaska y Robles también han evitado señalar al reino alauí en el caso del espionaje a los teléfonos móviles de miembros del Gobierno con el programa informático Pegasus, —entre ellos los terminales de ambos y el del presidente, Pedro Sánchez— en días coincidentes con la crisis de Ceuta y que está siendo investigada por la Audiencia Nacional. La ministra de Defensa ha asegurado que en estos casos es muy difícil comprobar la autoría de estos ataques y ha recordado que se deben evitar hacer acusaciones “sin pruebas”.

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