Locos por meterse en todos los charcos

Entre los muchos secretos que encierran las Islas Canarias hay uno que maravilla a todo aquel que lo conoce: sus piscinas naturales, obras maestras de la naturaleza que han necesitado de millones de años para alcanzar la forma actual con la que triunfan en el Instagram (y afortunadamente, en la retina, unos segundos antes) de viajeros de todo el mundo. Las piscinas tienen su origen en las numerosas erupciones volcánicas que, arrojando incontables toneladas de roca, ceniza y lava sobre las islas, han formando fajanas. En muchos casos, no se detuvieron hasta llegar al océano. Siglos y siglos de erosión y mareas moldearon estas fajanas y crearon en el mismísimo océano piscinas naturales que, repartidas por todas las islas, son una de las sorpresas más curiosas y gozosas que esperan en el archipiélago. Hay 492 charcos catalogados, pero estos son los inexcusables.

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