Teresa Rodríguez: “El cordón sanitario es alimento para Vox, los engrandece”

Lo mismo pasea con los vecinos del barrio malagueño del Perchel, uno de los más afectados por la turistificación, que se enfunda en un traje de plástico para protegerse de la contaminación de las balsas de fosfoyesos onubenses. En todos los lugares donde recala con su remolque que hace las veces de escenario electoral, Teresa Rodríguez (Rota, 40 años), la candidata de Adelante Andalucía, reivindica la necesidad de una voz netamente andalucista en el Parlamento regional para escapar de las tutelas de los partidos nacionales. Esa fue una de las causas de su salida de Podemos en 2020, que terminó con su expulsión del grupo parlamentario en la pasada legislatura. La ruptura sigue escociendo, aunque ambas partes hayan optado por una estrategia de no agresión ante la evidencia de que la unidad de la izquierda es necesaria para frenar el ascenso de Vox, un partido contra el que Rodríguez mantiene un discurso abiertamente beligerante.

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La mujer que quería ser partido

Esta es la tercera vez que Teresa Rodríguez (Rota, Cádiz, 40 años) aspira a presidir Andalucía. Con 18, figuró en las listas de IU. En 2008 se pasó a Izquierda Anticapitalista. En 2014 fue europarlamentaria con Podemos. En 2015 dejó Bruselas para ser candidata en las andaluzas (obtuvo 17 escaños). En 2018 se presentó por Adelante Andalucía, que entonces aglutinaba a Podemos e IU. En 2020 rompió con Pablo Iglesias. Ahora se presenta por Adelante Andalucía, que se llama igual, pero no es lo mismo. 

Teresa Rodríguez es su propia marca. También uno de los nombres propios del relato de la fragmentación explosiva de la izquierda. 
De adolescente se manifestó contra la base americana de Rota. Licenciada en Filogogía árabe —fue premio extraordinario—, trabajó de profesora y fue delegada sindical en la época de la Marea Verde. Curtida en el activismo, encajaba bien en el primer Podemos, el que aprovechó el tirón del 15-M, cuando Pablo Iglesias decía: “No podemos convertirnos en políticos”. El pacto de Gobierno con el PSOE reventó la relación entre ambos. 

“Os tenemos que contar algo…”; El líder de Podemos lo explicaba en un vídeo junto a Rodríguez presumiendo ambos de ruptura “civilizada y respetuosa”. El partido, que ahogó a sus baronías, vio marchar uno tras otro a los miembros de su núcleo fundador, incluida Rodríguez. La separación amistosa terminó en acusaciones de transfuguismo. 

Su tono es vehemente, apasadionado, de mitin antiguo: “Se buscó la alianza más fácil y, como la paloma de Alberti, creyó que el norte era el sur, se equivocaba (a Susana Díaz, en 2019, en alusión a Cs); “Van a ser un gobierno de corbatas muy grandes sobre corazones muy pequeños” (a Juanma Moreno, en 2019). Asegura que este es su último intento. 

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