BIBLIOTECA

No solo de coca cola, pizza, televisión y consola vive el hombre moderno. De vez en cuando es agradable, incluso necesario, leer algún libro, preferente de derecho, pero no necesariamente.

Tenemos estructurado el acceso a nuestra biblioteca por los siguientes «ficheros virtuales»:

Y como es grato llevar la contraria a los estándares que nos impusieron en el instituto, la universidad, etc, los autores los tenemos duplicados, ordenados por el nombre y por el apellido, y si llega el caso, por el pseudónimo.

En los títulos ocurre algo parecido. «El Quijote» lo tenemos alfabetizado en la «E» de «El», en la «Q» de Quijote, o si nos acordamos y nos ponemos académicos, «Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, El». Entendemos que lo importante no es tanto que el orden sea «académicamente correcto», como que cuando algo se buque, se encuentre.